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Visión para las cadenas de suministro del sector agrario: un llamamiento a la acción en favor de la resiliencia y la innovación
Una nueva era de oportunidades para las cadenas de suministro de terrenos

En medio de los retos más acuciantes del siglo XXI —el cambio climático, la escasez de recursos y las perturbaciones geopolíticas—, las cadenas de suministro del sector territorial son fundamentales para garantizar el futuro de la humanidad. Casi cada semana se lanzan satélites a bordo de los cohetes Falcon 9 de SpaceX, y las nuevas constelaciones prometen capacidades de observación de la Tierra sin precedentes, lo que revolucionará a gran escala nuestra comprensión del impacto y las cadenas de valor de sectores como la agricultura, la silvicultura, los biocombustibles y la minería.
Estos avances tecnológicos ofrecen una oportunidad única para hacer frente a las ineficiencias y los riesgos que desde hace tiempo afectan a las cadenas de suministro mundiales. Pero debemos actuar con decisión.
El cambio climático: un riesgo creciente para sectores vitales

El sector de la tierra —que abarca la agricultura, la silvicultura, la minería y los biocombustibles— se encuentra en primera línea de la crisis climática. Las cifras pintan un panorama desolador:
- Agricultura: Para 2050, la producción de alimentos deberá aumentar un 70 % a fin de satisfacer las necesidades de una población mundial que se prevé que alcance los 9 700 millones de personas. Sin embargo, el aumento de las temperaturas y los patrones climáticos erráticos amenazan los rendimientos de cultivos básicos como el trigo y el maíz, que podrían reducirse hasta en un 25 % en algunas regiones.
- Se prevé que la demanda mundial de madera y madera para pasta de papel aumente un 30 % para 2030, pero la deforestación y la degradación forestal amenazan con reducir la oferta, especialmente en regiones ricas en biodiversidad como la Amazonía. Solo Brasil produce más de 230 millones de metros cúbicos de madera en rollo industrial al año, gran parte de la cual abastece a los mercados mundiales.
- Minería: Los materiales esenciales para las energías renovables, como el litio, la bauxita y el mineral de hierro, se enfrentan a importantes riesgos operativos derivados de la escasez de agua, los fenómenos meteorológicos extremos y las interrupciones en la cadena de suministro. Se prevé que la demanda de estos materiales crezca más de un 500 % de aquí a 2050 para cumplir los objetivos de energía limpia.
- Biocombustibles: Se prevé que, para 2030, la creciente demanda de combustible de aviación sostenible (SAF) supere la oferta en más de 4000 millones de galones al año. Esta brecha pone de relieve la urgente necesidad de innovar en la producción de biocombustibles y de optimizar el uso del suelo para cumplir los objetivos de descarbonización en el sector de la aviación.
Estos retos agravan el desequilibrio entre la oferta y la demanda, lo que pone en peligro la seguridad alimentaria, textil y energética, al tiempo que intensifica la desigualdad mundial.
Fragmentación y complejidad en las cadenas de suministro

Las cadenas de suministro modernas son extensas, están fragmentadas y cada vez son más difíciles de gestionar. Las empresas se enfrentan a retos en:
- Trazabilidad: Solo el 30 % de las cadenas de suministro mundiales cuentan con una visibilidad adecuada desde el origen hasta el mercado, lo que da lugar a ineficiencias, incumplimientos y fraudes.
- Cumplimiento normativo: Navegar por los marcos normativos emergentes resulta cada vez más complejo. El futuro mercado de carbono de Brasil, el Reglamento de la UE sobre el registro de gases de efecto invernadero (EUDR), el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero para el sector del suelo, la Directiva sobre la diligencia debida en materia de sostenibilidad empresarial (CSDDD) y los compromisos relacionados con el agua exigen nuevos enfoques en materia de gobernanza y transparencia. El incumplimiento conlleva el riesgo de sufrir cuantiosas sanciones económicas y daños a la reputación.
- Planificación y resiliencia: las perturbaciones imprevisibles —ya sean debidas a fenómenos climáticos, a la inestabilidad geopolítica o a pandemias— siguen poniendo de manifiesto las vulnerabilidades en la planificación de la cadena de suministro, lo que supone a las empresas pérdidas de ingresos por valor de miles de millones cada año.
Estas ineficiencias amenazan no solo la rentabilidad, sino también la estabilidad de los propios sistemas que sustentan las economías y las comunidades a nivel mundial.
La visión de unas cadenas de suministro trazables y resilientes

Para hacer frente a los retos actuales y futuros, debemos replantearnos las cadenas de suministro como ecosistemas integrados y basados en datos, que se asientan sobre tres pilares
- Trazabilidad a gran escala
- Aprovecha los datos en tiempo real, los avances en inteligencia artificial y los modelos climáticos para supervisar el uso del suelo, la deforestación, el estrés hídrico y los riesgos para la biodiversidad.
- Consigue una transparencia total gracias a los registros digitales, garantizando que el recorrido de cada producto —desde la materia prima hasta el consumidor— sea verificable.
- Planificación basada en datos y cumplimiento normativo
- Aprovecha la visión artificial y la IA generativa para crear modelos predictivos de suministro, optimizar la asignación de recursos y mitigar los riesgos.
- Simplifica el cumplimiento normativo con herramientas de generación de informes dinámicas que se ajustan a los marcos normativos locales y globales
- Colaboración e innovación
- Crear centros seguros para optimizar las interacciones a lo largo de toda la cadena de valor.
- Invierte en IA generativa para sintetizar conjuntos de datos complejos, obtener información útil y automatizar los procesos de toma de decisiones.
- Mantener la interoperabilidad entre el software y las pilas tecnológicas actuales
- Facilitar los modelos federados y el intercambio seguro de datos, garantizando la privacidad y el cumplimiento normativo, al tiempo que se permite la colaboración entre múltiples partes.
Brasil y Europa: socios en materia de sostenibilidad

Brasil y Europa son un ejemplo del papel fundamental que desempeñan las distintas regiones a la hora de hacer frente a los retos de la cadena de suministro mundial.
Brasil: líder en producción y sostenibilidad
El papel de Brasil como líder mundial en agricultura y silvicultura no tiene parangón, ya que contribuye a:
- Más del 20 % de la producción mundial de madera en rollo para uso industrial.
- Aproximadamente 320 millones de toneladas de cereales al año, entre ellos soja, maíz y trigo.
Los ecosistemas de Brasil son igualmente fundamentales para la sostenibilidad mundial. Los biomas del Amazonas, el Cerrado y el Pantanal almacenan más de 150 000 millones de toneladas de carbono y albergan aproximadamente el 20 % de la biodiversidad del planeta. Estos activos naturales únicos sitúan a Brasil como proveedor de soluciones y como actor clave en la lucha contra el cambio climático.
Europa: abanderada de la sostenibilidad
Europa sigue a la vanguardia con objetivos climáticos ambiciosos, entre los que se incluye la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en un 55 % para 2030. Marcos normativos como el EUDR y la CSRD están impulsando un impulso global en favor de la transparencia y la rendición de cuentas.
Juntos, Brasil y Europa demuestran cómo las soluciones locales, basadas en los conocimientos y los ecosistemas regionales, pueden contribuir a abordar los retos globales.
Un llamamiento a la acción: fomentar la resiliencia para el futuro
Para crear cadenas de suministro resilientes y sostenibles es necesaria la colaboración entre todas las partes interesadas, incluidos productores, entidades financieras, aseguradoras, comerciantes y clientes finales. Ahora que las empresas se enfrentan a riesgos y oportunidades cada vez mayores, es el momento de:
- Invertir en tecnología: aprovechar la inteligencia artificial, los nuevos conjuntos de datos, los modelos climáticos y los sistemas avanzados de trazabilidad para transformar las operaciones.
- Fomentar la colaboración: involucrar a las partes interesadas de toda la cadena de valor para armonizar los objetivos y compartir conocimientos.
- Planificar a largo plazo: desarrollar la resiliencia necesaria para hacer frente a futuras perturbaciones, adaptándose al mismo tiempo a los cambios en el marco normativo.
En Marvin, creemos que existen las herramientas y los conocimientos necesarios para transformar las cadenas de suministro en motores de resiliencia, eficiencia y sostenibilidad. Depende de nosotros aprovechar este momento, colaborar entre sectores y regiones, y crear un mundo en el que las cadenas de suministro no solo satisfagan las necesidades de la humanidad, sino que también protejan el planeta.
Trabajemos juntos para construir las cadenas de suministro del mañana:resilientes, trazables y preparadas para respaldar el futuro de la humanidad.
Referencias
- FAO: Necesidades de producción alimentaria y retos climáticos
- Instituto de Recursos Mundiales: Previsiones sobre la demanda de combustibles sostenibles para el transporte y el suministro de biocombustibles
- Observatorio de la Tierra de la NASA: Misiones satelitales y avances en la observación de la Tierra
- Comisión Europea: Novedades sobre la aplicación del Pacto Verde y el Reglamento sobre la información de los consumidores de la UE
- Ministerio de Agricultura de Brasil: Datos sobre cereales y silvicultura
- Informes del IPCC: Riesgos climáticos y estrategias de mitigación


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